Necesito de tí... porque me muero por dentro
Creeme que me estoy deshaciendo en un mar de lágrimas de sangre; no estoy bien con nada, con nadie, y mi equilibrio tambalea de manera tal que me está destruyendo desde dentro... Nada puedo hacer como no sea parecer cruel, ruda, fuerte, a pesar que el dolor que siento, la tristeza, la agonia, todos los sentimientos negativos hagan de mi una muerta viviente... Duele tanto no tenerte para regocijarme en tus palabras. Le he propuesto a Dios cambiarle lo que me queda de vida (que no es mucho), por un momento contigo, un ratito, en el que me alientes con tu silencio y me acompañes con esa mirada tuya, tan profunda y sincera... Con eso me basta para recuperarme, pero... pero me he dado cuenta que esa predilección que tengo por ti es la que me hace daño, evidentemente porque tú no correspondes a mi cariño incondicional, o por lo menos no como yo quisiera... A veces pienso en darte un adios, si no para siempre, por lo menos por el tiempo que necesito para recuperarme de ti, porque eres un ser maravilloso pero no puedo estar contigo, no porque yo no lo quiera, sino porque tú no lo quieres.
Te necesito tanto en este momento de fragilidad en el que me encuentro; ayer viste que tan mal estoy, cuando me negué a escuchar tus consuelos, pero dejame decirte que necesitaba batallar un poco contra mi misma... era tan necesario para sentirme completa, libre de toda influencia que me hiciera caer en el mismo abismo de la felicidad efímera...
Yo sé que ni mis lágrimas te harán reaccionar ante este "capricho" mio que tengo por ti, esa pasión que no es desbordante (aunque, en las oportunidades en que me hice dueña, por algunos segundos, de tus labios, compartí contigo más de lo que las palabras pueden explicar). Cuánto daría por que esto que siento fuera reciprico, y que, sin mi insistencia y de manera sutil, surgiera ese amor entre tu y yo, pero pido demasiado, lo sé.
¿Por qué no lucho por ti? Porque tú me lo impides, me dices que seamos sólo amigos, que no soy lo que tú buscas, y aunque no me lo digas, no soy para nada lo que te complementa, lo que necesitas, lo que quieres... Duele tanto pensarlo así, pero es la cruel realidad...
No puedo decir que me quiero morir, porque ya he pasado antes por esto; eso es lo que me parece injusto, que sea la tercera o cuarta vez que caigo, y que ni por el sufrimiento que he pasado las anteriores veces ni por mi paciencia y esfuerzo merezca eso, tu amor...
"Mátame, Dios", he implorado tantas veces, tantas, pero no hay respuesta... Me estoy ahogando, y no sé que hacer para salir de este estado de inconciencia mortal, de desesperación...
Busco la manera de recordarte, sin herirte, sin molestarte, cuanto te quiero...
Quisiera que me escucharas algún día...
Siento que me estas matando, sólo por ser tú...

K dijo
Créeme Dolce si te digo que todos pensamos que estamos peor que todos. Yo, por lo que leo, pienso que tú estás mejor que yo aunque sufras igualmente.
SUfres ahora la no reciprocidad que es dolor intenso, lacerante y absurdo.
Pero yo sufro la angustia del silencio, del no poder decir.
Parecéis muy buenos amigos. Nosotros "sólo" somos amigos. Y yo la quiero tanto que prefiero seguir siéndolo a perderla si le digo qué siento.
Siempre hablar es la salvación, aunque el resultado no sea el esperado, porque te libras de todo lo que llevas dentro y aunque sufres si no se te devuelve al final acaba desvaneciéndose.
Créeme si te digo que lo que llevo dentro me corroe día tras día. Y cada vez que nos vemos lo único que puedo decirle es "te quiero" en silencio, esperando que algún día ella llegue a sentir algo por mí...
La vida no es justa. Nadie dijo que lo fuera pero a veces, también, es una auténtica mierda.
15 Octubre 2006 | 12:33 PM